Este ídolo, ojos negros y crin amarilla, sin padres ni corte, más noble que la fábula, mexicana y flamenca; su dominio, azur y verdor insolentes, corre sobre playas nombradas, por olas sin navíos, con nombres ferozmente griegos, eslavos, célticos.
En el confín del bosque, - las flores de ensueño tintinean, estallan, relumbran, - la muchacha de labios de naranja, con las rodillas cruzadas en el claro diluvio que surge de los prados, desnudez que sombrean, atraviesan y visten los arcoiris, la flora, el mar.
Damas que dan vueltas en las terrazas vecinas al mar; niños y gigantes, soberbios negros en el musgo verde-gris, joyas alzadas sobre el suelo graso de los bosquecillos y de los jardines deshelados, - jóvenes madres y hermanas mayores con miradas llenas de peregrinajes, sultanas, princesas de andar y atuendo tiránicos, pequeñas extranjeras y personas dulcemente desdichadas.
!Qué hastío, la hora del "querido cuerpo" y "querido corazón"!
lunes, 18 de julio de 2011
Asuras Hindúes
Desde una perspectiva teológica y moral son los demonios, los "ángeles caídos" que siguieron al rebelde Lucifer por el abismo cósmico, pero desde una perspectiva metafísica y ritual son los "estados inferiores" del ser, aquellos "mundos" que se encuentran en "grados" más alejados o periféricos - en relación a la Fuente Principal - que el estado humano.
Es desde esta óptica metafísica que las narraciones semitas de la caída de Lucifer pueden ser comprendidas como cumpliendo una función cosmogónica, es decir, como una manera sencilla y exotérica de explicar la formación de la creación o manifestación universal. E
sta caída por el abismo de los demonios relata mitológicamente el alejamiento cosmológico que tiene lugar en toda creación o manifestación del universo cuando la sustancia se desprende - aparentemente (el reino de Maya o "rueda del Samsara") - de la esencia y pasa a "cristalizarse" o "coagularse" en los accidentes o "materia" que percibimos con los sentidos (la sensualidad), de ahí que la función de Lucifer cumpla un rol fundamental en la Obra de Dios.
Vale decir, los demonios son "malos" únicamente si es que se los entiende desde un punto de vista moral, pero desde el rito y la metafísica representan fuerzas necesarias que se encargan de gobernar los dominios del destino y la fatalidad.
viernes, 15 de julio de 2011
Sankara, Viveka Chudamani, 538
El hombre dotado de realización obtiene su alimento mendigando sin sentir ansiedad ni tampoco humillación, bebe agua de los ríos y vive libre e independiente; duerme en campos de cremación de difuntos o en bosques sin sentir miedo alguno; sus vestiduras son su misma piel, y no necesitan tenderse ni esperarse a que se sequen; o se viste con cortezas de árboles y otros elementos rudimentarios; la tierra es su cama y camina por la gran avenida del Vedanta, siendo su principal pasatiempo la experiencia del Supremo Brahman.
lunes, 11 de julio de 2011
"Pieles Rojas" de norte América
Estas fotos fueron tomadas por el fotógrafo y etnólogo Edward Curtis, quien trabajó por más de 30 años al lado de las tribus “pieles rojas” para poder documentar sus vidas, costumbres, lenguas, rituales y más. El trabajo culminó en el año 1930 con la creación de la enciclopedia “The North American Indian”, conformada por 20 volúmenes y más de 1400 fotograbados. Curtis documentó alrededor de 80 tribus en el oeste de Mississippi, desde la frontera de México hasta el norte de Alaska.
Se le ha criticado el exceso de teatralización en sus fotograbados, pero personalmente creo que su intención fue la de resaltar la dignidad heroica propia del hombre “piel roja” y no tanto retratarlos de un modo naturalista o realista. Digamos que sus fotos son iconográficas y buscan retratar el tipo o arquetipo del que se inspira el hombre “piel roja”. Debemos tener en cuenta que el uso que hacían de las máscaras era un uso ritual y metafísico, lo que significa que les servía como medio para abandonar o des-condicionarse de la persona social ordinaria y así poder "encarnar" ciertas influencias arquetípicas.
Se suele dar por sentado que todas las poblaciones indígenas del continente Abya Yala (América) son de raza amerindia descendientes del Hombre Rojo, pero eso no es del todo cierto pues están también las poblaciones de los Inuits (a los que comúnmente se les llama esquimales) que son descendientes del Hombre Amarillo y que siempre han habitado en las zonas circumpolares del continente.
Al parecer los indios “pieles rojas” de Norte América pertenecerían también a la raza amarilla mongoloide, de ahí su parentesco con las formas del shintoísmo japonés o del shamanismo siberiano. Se ha dicho que psicológicamente el indio de norte América es como un samurai convertido en cazador o en nómada. Fueron ellos - los asiáticos - los que cruzaron el estrecho de Bierging desde el Oriente hacia el territorio Abya Yala y no las poblaciones amerindias de la raza roja como suelen afirmar los científicos occidentales.
El Hombre rojo es aborigen y autóctono del Pueblo-continente Abya Yala, y si es que alguna vez migró hacia esas tierras desde otro lugar fue en un tiempo muy antiguo del que los métodos históricos modernos no tienen cómo registrar. Según esta teoría científicista (coartada perfecta del europeo moderno para calificar también a los amerindios de "colonos" y así justificar su invasión) el paleoindio ha pasado del Asia hacia el continente americano a través de un corredor emergido en el Estrecho de Biering hace unos 12,000 años, final de la glaciosión Winsconsin.
Pues esto se desmiente con los nuevos descubrimientos arqueológicos realizados por la antropóloga y arqueóloga Niede Guidon, quien afirma haber encontrado restos humanos de hace 50,000 años en algunas regiones de Sudamérica. Las tradiciones milenarias amerindias afirman que el proceso migratorio se ha dado más bien al revés, desde el continente Abya Yala hacia el Asia.
Si deseamos saber los verdaderos orígenes del Hombre Rojo tenemos que hacer caso a las enseñanzas tradicionales que han sido transmitidas oralmente por los mismos Amautas (sabios) amerindios. Éstos afirman que los hombres de raza roja poseen un origen atlanteano y que migraron al continente Abya Yala como consecuencia del hundimiento de la Atlántida a finales de la Edad de Plata. Una parte de sus habitantes partió hacia Egipto y la otra parte migró hacia al continente americano.
Al respecto, Intisunqu Waman, un amigo e intelectual amerindio conocedor y practicante de la sabiduría tradicional tawantinsuyana, en un artículo sobre Nezahualcóyotl (1402-1472), sabio y santo del mundo amerindio prehispánico, dice lo siguiente sobre el origen de este nombre: "Nezahualcoyolt ("Coyote hambriento"), cuyo nombre de nacimiento fue Acolhua (que significa en náhualt: "los que tienen antepasados [procedentes] del agua"): es probable que este patronímico evoque el remoto origen atlanteano de este linaje, seguramente sacerdotal, el cual, al paso de los siglos, se transformó en un "pueblo": los Acolhua. Estos ocupaban la región central del Anahuac (actual Mexico)"
Al parecer los indios “pieles rojas” de Norte América pertenecerían también a la raza amarilla mongoloide, de ahí su parentesco con las formas del shintoísmo japonés o del shamanismo siberiano. Se ha dicho que psicológicamente el indio de norte América es como un samurai convertido en cazador o en nómada. Fueron ellos - los asiáticos - los que cruzaron el estrecho de Bierging desde el Oriente hacia el territorio Abya Yala y no las poblaciones amerindias de la raza roja como suelen afirmar los científicos occidentales.
El Hombre rojo es aborigen y autóctono del Pueblo-continente Abya Yala, y si es que alguna vez migró hacia esas tierras desde otro lugar fue en un tiempo muy antiguo del que los métodos históricos modernos no tienen cómo registrar. Según esta teoría científicista (coartada perfecta del europeo moderno para calificar también a los amerindios de "colonos" y así justificar su invasión) el paleoindio ha pasado del Asia hacia el continente americano a través de un corredor emergido en el Estrecho de Biering hace unos 12,000 años, final de la glaciosión Winsconsin.
Pues esto se desmiente con los nuevos descubrimientos arqueológicos realizados por la antropóloga y arqueóloga Niede Guidon, quien afirma haber encontrado restos humanos de hace 50,000 años en algunas regiones de Sudamérica. Las tradiciones milenarias amerindias afirman que el proceso migratorio se ha dado más bien al revés, desde el continente Abya Yala hacia el Asia.
Si deseamos saber los verdaderos orígenes del Hombre Rojo tenemos que hacer caso a las enseñanzas tradicionales que han sido transmitidas oralmente por los mismos Amautas (sabios) amerindios. Éstos afirman que los hombres de raza roja poseen un origen atlanteano y que migraron al continente Abya Yala como consecuencia del hundimiento de la Atlántida a finales de la Edad de Plata. Una parte de sus habitantes partió hacia Egipto y la otra parte migró hacia al continente americano.
Al respecto, Intisunqu Waman, un amigo e intelectual amerindio conocedor y practicante de la sabiduría tradicional tawantinsuyana, en un artículo sobre Nezahualcóyotl (1402-1472), sabio y santo del mundo amerindio prehispánico, dice lo siguiente sobre el origen de este nombre: "Nezahualcoyolt ("Coyote hambriento"), cuyo nombre de nacimiento fue Acolhua (que significa en náhualt: "los que tienen antepasados [procedentes] del agua"): es probable que este patronímico evoque el remoto origen atlanteano de este linaje, seguramente sacerdotal, el cual, al paso de los siglos, se transformó en un "pueblo": los Acolhua. Estos ocupaban la región central del Anahuac (actual Mexico)"
jueves, 7 de julio de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
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