miércoles, 12 de junio de 2013

El Arca del Diluvio

Canoa de amerindios Kwakiutl del norte de Vancouver, Canadá

[...] El Arca del diluvio es también una representación del centro supremo, considerado especialmente en tanto que asegura la conservación de la tradición, en el estado de repliegue en cierto modo[i], en el periodo transitorio que es como el intervalo de dos ciclos y que está marcado por un cataclismo cósmico que destruye el estado anterior del mundo para hacer lugar a un estado nuevo[ii]. El papel del Noah bíblico[iii] es semejante al que desempeña en la tradición hindú Satyavrata, que deviene después, bajo el nombre de Vaivaswasta, el Manu actual; pero hay que destacar que, mientras que esta última tradición se refiera así al comienzo del presente Manvantara, el diluvio bíblico marca solo el comienzo de otro ciclo más restringido, comprendido en el interior de este mismo Manvantara[iv]; no se trata del mismo acontecimiento, sino solo de dos acontecimientos análogos entre ellos[v]

Lo que es también muy digno de ser notado aquí, es la relación que existe entre el simbolismo del Arca y el del arcoiris, relación que está sugerida, en el texto bíblico, por la aparición de este último después del diluvio, como signo de la alianza entre Dios y las criaturas terrestres[vi]. El Arca, durante el cataclismo, flota sobre el Océano de las aguas inferiores; el arcoiris, en el momento que marca el restablecimiento del orden y la renovación de todas las cosas, aparece «en la nube», es decir, en la región de las aguas superiores. Por consiguiente, se trata de una relación de analogía en el sentido más estricto de esta palabra, es decir, que las dos figuras son inversas y complementarias la una de la otra: la convexidad del Arca está vuelta hacia abajo, la del arcoiris hacia arriba, y su reunión forma una figura circular o cíclica completa, figura de la que son como las dos mitades[vii]. Esta figura estaba en efecto completa en el comienzo del ciclo: es la sección vertical de una esfera cuya sección horizontal es representada por el recinto circular del Paraíso terrestre[viii]; y éste está dividido por una cruz que forman los cuatro ríos salidos de la «montaña polar» [...]

Réne Guénon, el Rey del Mundo





[i] Este estado es asimilable al que representa para el comienzo de un ciclo el «Huevo del Mundo», que contiene en germen todas las posibilidades que se desarrollarán en el curso del ciclo; el Arca contiene del mismo modo todos los elementos que servirán a la restauración del mundo, y que son así los gérmenes de su estado futuro.

[ii] Es también una de las funciones del «Pontificado» asegurar el paso o la transmisión tradicional de un ciclo a otro; la construcción del Arca tiene aquí el mismo sentido que la de un puente simbólico, ya que ambos están destinados igualmente a permitir el «paso de las aguas», que tiene por lo demás significaciones múltiples.

[iii] Se observará también que Noé es designado como habiendo sido el primero que plantó la viña (Génesis, IX, 20), hecho que hay que aproximar a lo que hemos dicho más atrás sobre la significación simbólica del vino y su papel en los ritos iniciáticos, a propósito del sacrificio de Melquisedek.

[iv] Una de las significaciones históricas del diluvio bíblico puede ser aproximada al cataclismo en el que desapareció la Atlántida.

[v] La misma observación se aplica naturalmente a todas las tradiciones diluvianas que se encuentran en un gran número de pueblos; las hay que conciernen a ciclos todavía más particulares, y es concretamente el caso, en los griegos, de los diluvios de Deucalion y de Ogygès.

[vi] Génesis IX, 12-17

[vii] Estas dos mitades corresponden a las del «Huevo del Mundo» como las «aguas superiores» y las «aguas inferiores» mismas; durante el periodo de trastorno, la mitad superior ha devenido invisible, y es en la mitad inferior donde se produce entonces lo que Fabre d´Olivet denomina el «amontonamiento de las especies». — Las dos figuras complementarias en cuestión, bajo un cierto punto de vista, pueden ser asimiladas también a dos crecientes lunares vueltos en sentido inverso (siendo uno como el reflejo del otro y su simétrico en relación a la línea de separación de las aguas), lo que se refiere al simbolismo de Janus, uno de cuyos emblemas es el navío. Se observará también que hay una suerte de equivalencia simbólica entre el creciente, la copa y el navío, y que la palabra «bajel» sirve para designar a la vez a estas dos últimas (el «Santo Bajel» es una de las denominaciones más habituales del Grial en la edad media).

[viii] Esta esfera es también el «Huevo del Mundo»; el Paraíso terrestre se encuentra en el plano que le divide en sus dos mitades superior e inferior, es decir, en el límite del Cielo y de la Tierra.


martes, 11 de junio de 2013

Sabiduría de la Raza Roja Amerindia


Cabezas Clavas reunidas en la Plaza de Armas de Chavín-Perú antes 
de ser guardadas en el "Museo Lítico" en 1940

[...] Por lo demás, es menester observar que el mismo nombre de Tula ha sido dado a regiones muy diversas, puesto que, todavía hoy, se le encuentra tanto en Rusia como en América central; sin duda se
debe pensar que cada una de estas regiones fue, en una época más o menos lejana, la sede de un poder espiritual que era como una emanación del poder espiritual de la Tula primordial. Se sabe que la Tula mexicana debe su origen a los Toltecas; éstos, se dice, venían de Aztlan, literalmente «la tierra en medio de las aguas», que, evidentemente, no es otra que la Atlántida, y los mismos habían traído este nombre de Tula
de su país de origen; el centro al que dieron este nombre debió reemplazar probablemente, en una cierta medida, al centro del continente desaparecido. Pero, por otra parte, es menester distinguir la Tula atlante de la Tula hyperbórea, ya que es esta última la que, en realidad, representa el centro primero y supremo para el conjunto del Manvantara actual [...]
René Guénon, Rey del Mundo

Trailer de documental "Camino de Serpiente" de Lauracarmen Magaña

http://vimeo.com/47325492

(Recordando los pasos de los antiguos caminantes, viajeros de la conciencia, caminamos por una leyenda ancestral que se cuenta paso a paso, por el desierto de Wirikuta, en México. Un viaje al misterio del corazón, siguiendo la huella del venado, abrigados por el espíritu de fuego)


jueves, 30 de mayo de 2013

Ennio Morricone, The Harmonica man

Banda sonora de la película Spaghetti Western "Once Upon a Time in the West" del director italiano Sergio Leone.  

Arthur Rimbaud, Una Temporada en el Infierno

"Heme aquí sobre la playa armoricana. Que las ciudades se iluminen en la noche. Mi jornada está hecha; dejo Europa. El aire marino quemará mis pulmones; los climas perdidos me curtirán. Nadar, triturar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes como el metal hirviente, - cómo hacían esos queridos antepasados alrededor de las hogueras.
Volveré con miembros de hierro, la piel sombría, el ojo furioso: por mi máscara, se me juzgará de una raza fuerte. Tendré oro; seré vago y brutal. Las mujeres cuidan a estos inválidos cuando vuelven de los países cálidos. Me mezclaré en los asuntos políticos. Salvado.
Ahora estoy maldito, la patria me horroriza. Lo mejor es dormir bien borracho sobre la arena."

"¿Conozco aún la naturaleza? ¿Me conozco a mí mismo? - No más palabras. Entierro a los muertos en mi vientre. !Gritos, tambores, danza, danza, danza, danza! No veo aún el momento en que, al desembarcar los blancos, caeré en la nada.
!Hambre, sed, gritos, danza, danza, danza,danza!"

"Voy a desvelar todos los misterios: misterios religiosos o naturales, muerte, nacimiento, porvenir, pasado, cosmogonía, nada. Soy maestro en fantasmagorías.
!Escuchad...!

!Poseo todos los talentos! - Aquí no hay nadie y hay alguien: no quisiera divulgar mi tesoro. - ¿Quieren cantos negros, danzas hurís? ¿Quieren? Fabricaré oros, remedios."

Rimbaud en Abisinia (Harar) 

Nový Svêt, Senza Amori Ne Eroi


martes, 14 de mayo de 2013

Introducción al pensamiento estético tradicionalista


Un excelente estudio e introducción al pensamiento estético tradicionalista desarrollado por los autores de la “escuela tradicional” contemporánea. La autora, Sara Boix Laviera, una estudiosa del folklore y del arte tradicional, analiza el surgimiento de este pensamiento tradicionalista a mediados del siglo pasado y hace un recorrido por cada uno de sus representantes.  

Será el filósofo-metafísico René Guénon quién sentará las bases teóricas-conceptuales de este movimiento tradicional en plena modernidad. Luego, en el camino, irán apareciendo intelectuales que se verán influenciados por su obra y que lo acompañarán en su empresa titánica de "renacimiento tradicional", como es el caso del historiador de arte Ananda Coomaraswamy. 

Ambos desarrollarán una empatía intelectual inmediata, lo que ayudará a consolidar las ideas tradicionales en medios académicos y universitarios dado el rigor erudito de los trabajos de Coomaraswamy. Junto con el rumano Michel Valsan ambos serán los intelectuales más fieles a la obra guenoniana. Así poco a poco se irá forjando la "perspectiva tradicional contemporánea" en medio de la inteligenttia moderna.   
    
Ha pasado ya más de medio siglo desde la partida de aquel ilustre personaje y la escuela tradicional posee en la actualidad una enorme cantidad de adherentes de todo tipo. La autora parece estar al tanto de los diferentes matices y orientaciones intelectuales que caracterizan a sus seguidores, algunos más “guenonianos” y otros menos, por lo que el estudio resulta más interesante aún.  

El estudio está muy bien documentado y vale la pena leerlo para enterarse de la existencia de este pensamiento estético tradicionalista en plena modernidad. Los fundamentos teórico-metafísicos en los que se fundamenta, así como la explicación de ciertas nociones básicas hoy en día olvidadas, están claramente expuestos y desarrollados. Hay que recordar que todo arte se fundamenta en una filosofía del arte, y que la filosofía del arte tradicional es contraria a la filosofía del arte moderno: el arte es la expresión estética de una visión del mundo.