miércoles, 29 de junio de 2011

Los Calabozos del Subconsciente

El subconsciente, a diferencia de lo que opina la psicología moderna y el psicoanálisis, para quienes al parecer no es más que una inofensiva categoría conceptual, constituye en realidad una “zona” misteriosa y peligrosa de la que poco sabemos como seres racionales. La razón no puede entender la naturaleza de lo irracional, ambos son antítesis y se excluyen mutuamente. La única manera de hacerlo es mediante la intuición intelectual, la cual actúa como una antorcha iluminando todos los rincones de la psiquis y "revelándonos" lo que “ve”. Es un error confundir el inconsciente con el subconsciente como lo hace el pensamiento moderno, pues el primero significa propiamente ignorancia, en el sentido que no se es consciente de nada, mientras que el segundo hace referencia al dominio que se extiende por debajo de la consciencia humana, a saber, sus prolongaciones inferiores. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, fuertemente influenciado por la filosofía vitalista alemana y la teoría darwiniana de la evolución humana, postuló la teoría de la identidad entre el in/subconsciente y la sexualidad. A partir de ese momento todos los males del ser humano tendrán por causa una represión social y racional de los deseos sexuales, incluyendo aquellos males que son claramente de índole metafísico. Una muestra más del reduccionismo cientificista pero esta vez mezclado con las fantasías de un ser patológicamente enfermo. 


La naturaleza irracional del ser humano comienza a ser estudiada con los filósofos alemanes Shopenhauer y Nietsche, quienes criticaron a la Diosa Razón colocándose en el punto de vista de la voluntad y el deseo irracional, pero fue Freud el primero en formular una teoría no solamente de carácter filosófico sino pretendidamente científica.  Es así que nace el psicoanálisis, como una “ciencia” que postula el carácter irracional e inconsciente de las conductas humanas, socavando con ello la pretendida autonomía racional del individuo. Las causas de las acciones había ahora que encontrarlas en motivaciones subconscientes e irracionales, en nuestro instinto animal. Pero no fue sino Carl Jung quien formuló la famosa teoría del “inconsciente colectivo”, desafiando así las advertencias de su maestro: “Querido Jung, prométeme que nunca abandonarás la teoría sexual. Esto es lo más esencial de todo, comprenda que debemos hacer de ella una baluarte indestructible”. Al preguntarle Jung contra qué debía levantarse ese baluarte, Freud respondió: “contra la marea negra del fango del ocultismo”.


Con su teoría del “inconsciente colectivo” Jung ingresa a los terrenos de la espiritualidad e intenta explicar sus orígenes “irracionales” (cuando deberían ser “supra-racionales”). Debemos tener en cuenta que Freud fue ante todo un ateo y un obseso sexual que consideró cualquier expresión de espiritualidad como una función de la sexualidad reprimida. Frente a este fetichismo sexual de su maestro Jung opinaba lo siguiente: “Freud, que siempre había dado mucha importancia a su irreligiosidad, había construido un dogma; o, mejor dicho, en lugar de un Dios celoso que él había perdido, había puesto otra imagen obligatoria, la de la sexualidad… la “libido sexual” asumió el papel de un deus obsconditus, un dios oculto o escondido… Para Freud, la ventaja de esta transformación era, aparentemente, que podía considerar el nuevo principio numinoso como algo científicamente irreprochable y libre de toda contaminación religiosa” y luego añadía esta observación asombrosa “Pero, ¿qué más da, en definitiva, si al agente más fuerte se le da ora un nombre, ora otro?” Esta afirmación muestra su indiferencia hacia la verdadera naturaleza de la divinidad y explica la incongruencia metafísica de su “inconsciente colectivo” como fuente de la espiritualidad. Incongruencia que terminará desorientando a muchos buscadores espirituales, pues los conducirá por los abismos y profundidades del "psiquismo inferior". Por lo demás, el argumento que a veces sueltan los psicoanalistas, a saber, de que sumergirse en el “inconsciente” es como un “descenso a los infiernos” semejante al que tenía lugar en los antiguos Misterios es falso, como muy bien lo ha afirmado Guenon: “…una tal asimilación es completamente errada, puesto que nada hay en común en los dos casos, ni el fin, ni las condiciones del sujeto. Habría tan sólo que hablar de una parodia profana, lo cual ya le confiere a esto de lo cual se trata un carácter de falsificación sumamente inquietante. La verdad es que esta “descenso a los infiernos”, que no es seguido por ningún “re-ascenso”, es en cambio una “caída en el pantano”, queriendo aquí seguir el simbolismo utilizado en los antiguos Misterios; en el “descenso a los infiernos” la personalidad agota definitivamente ciertas posibilidades inferiores para poder luego elevarse a estado superiores; en la “caída en el pantano” las posibilidades inferiores se adueñan en cambio de ella, la dominan y terminan sumergiéndola plenamente”.


Para Jung los arquetipos universales son “estructuras del inconsciente colectivo”, reduciendo con ello lo espiritual o metafísico a lo psíquico (una forma de psicologismo) o, en su lugar, elevando lo psíquico a nivel espiritual. Pues todo lo que compete ya sea a la consciencia o subconsciencia pertenece al dominio de la psiquis, y en este caso estaríamos hablando de un “pansiquismo” que se origina al querer meter a la fuerza lo "universal" en lo "colectivo". Jung declara lo siguiente: “Toda comprensión o todo lo que es comprendido es en sí mismo psíquico, y en esta medida estamos completamente encerrados en un mundo exclusivamente psíquico”. El discípulo rebelde de Freud invierte los polos y coloca los principios metafísicos por debajo de la consciencia, en el “psiquismo inferior” del subconsciente, cuando en realidad deberían encontrarse por encima en el dominio de lo “supraconsciente”. Pues como decíamos al comienzo, el inconsciente colectivo o subconsciente a secas corresponde a las prolongaciones inferiores de la conciencia humana, aquellas que conducen a los “subsuelos” del ser. Al respecto Guenon dice: “Ciertamente se plantea algo más que una mera cuestión de vocabulario en el hecho, muy significativo en sí mismo, de que la psicología actual nunca considere más que el “subconsciente” y no el “superconsciente” que lógicamente habría de ser su término correlativo; sin duda esta es la expresión de una extensión que sólo opera por abajo, es decir, por el lado que corresponde, en este caso en el ser humano como en otros puede ocurrir con el medio cósmico, a las “grietas” por donde penetran las influencias más “maléficas” del mundo sutil, pudiéndose incluso decir  que son las que tienen un carácter más verdaderamente y literalmente “infernal”.   

El subconsciente, como hemos dicho, es un dominio que la sola razón no tiene cómo conocer. En él se encuentran “cosas” extrañas que escapan de nuestra historia biográfica individual y que pertenecen más bien a nuestra historia colectiva-arcaica antepasada. Por medio de él se pueden actualizar en nosotros “tendencias” que no nos pertenecen y que provienen de una remota antigüedad. Estas “cosas” son recuerdos, traumas o complejos psíquicos que son también conocidas como “larvas psíquicas”, las cuales son transferidas de generación en generación a través de una “memoria ancestral”. No me refiero, por supuesto, a la “amnemesis” platónica, aquel acto intelectual (supra-racional) por el cual recordamos - el Ser en nosotros se recuerda a Si mismo- nuestra verdadera naturaleza infinita, sino más bien a la memoria ancestral ligada a nuestra condición genética animal. Haciendo uso del simbolismo animal diríamos que lo que yace encerrado en los calabozos del subconsciente son sapos, cuervos, murciélagos, tarántulas y culebras (animales que representan las posibilidades inferiores del ser) que esperan ansiosamente ser liberados de su encierro, cosa que hacen alegremente los psicoanalistas.


La transferencia de esta "herencia psíquica" se realiza mediante un proceso que se conoce como “metempsicosis”, que significa propiamente el desplazamiento o transferencia de elementos psíquicos de un individuo a otro. Ananda Coomaraswamy lo explica de la siguiente manera: “Los elementos de la entidad psicofísica de Fulano cuando muere se desintegran y pasan a otros como un legado. Esto es, en verdad, un proceso que ha estado teniendo lugar a todo lo largo de su vida, y es un proceso que puede seguirse muy claramente en la propagación, repetidamente descrita en la tradición india como el «renacimiento del padre en y como el hijo». Fulano vive en sus descendientes directos e indirectos. Esta es la supuesta doctrina india de la «reencarnación» (y no lo que entiende por ella el pensamiento moderno europeo); es la misma que la doctrina griega de la metasomatosis y la metempsicosis; es la doctrina cristiana de nuestra preexistencia en Adán «según la substancia corporal y la virtud seminal»; y es la doctrina moderna de la «repetición de los caracteres ancestrales». Solamente el hecho de una transmisión tal de caracteres psicofísicos, que son las vestiduras accidentales de la personalidad trascendente, puede hacer inteligible lo que se llama en religión nuestra herencia del pecado original, en metafísica nuestra herencia de la ignorancia, y por el filósofo nuestra capacidad congénita para conocer en términos de sujeto y objeto”.

Al abrir las puertas del subconsciente, como nos pide el psicoanálisis que hagamos, lo que sucede es que aparte de salir a flote nuestros complejos y recuerdos personales también se desencadenan todo el conjunto de fuerzas tenebrosas que habitan en él. Ellas no se esfuman o desaparecen por el simple hecho de “salir a la luz”, sería muy ingenuo pensar así, sino más bien se adhieren más fuertemente a la psiquis del individuo produciéndole mayores daños. También sucede que salen expulsadas hacia espacio y desde ahí se difuminan por doquier. Son las “influencias errantes” de las que nos habla la doctrina taoísta, “residuos psíquicos” que deambulan por el espacio buscando donde instalarse. Abrir esta puerta trasera (abajo) que conduce al subconsciente es de hecho muy peligroso, habría más bien que mantenerla cerrada y buscar la puerta delantera (arriba) que conduce a lo supraconsciente y a los “reinos celestiales”. Es por todo esta "desorientación metafísica" cuando Jung plantea que los arquetipos metafísicos provienen de "abajo" que su papel contribuye considerablemente a la confusión espiritual e intelectual contemporánea. 


9 comentarios:

  1. Excelente artículo. Mi aporte: la magia sirve contra las influencias errantes. Cuando se va al cementerio (velatorio, etc.) ponerse antes de entrar una hoja de tartago en cada zapatilla, zapato, etc. esto abosrve las fuerzas telúricas hasta cierto punto. Cuando se sale, tirar las hojas de tártago en una encrucijada, esto hace que las influencias absorvidas sean disueltas y conducidas al mundo psíquico.
    Al llegar a casa tener preparado un vaso con sal gruesa del lado de adentro de la casa, o si hay, patio delantero. Luego tirar afuera la sal.
    Hacerse un baño con sal, bicarbonato de sodio y agujas de pino, para erradicar cualquier influencia que haya todavía sobre nosotros, esto puede hacerse cuando se quiera por supuesto. Debe pedirse que toda influencia errante sea removida de uno mientras se pasa las manos de arriba para abajo de la cabeza a los pies, no frotar mientras se hace de abajo para arriba solo de arriba para abajo, es decir, debo levantar las manos, volverlas a colocar y volver a bajar, no friccionar. El mismo baño puedo usarlo para mi casa, pero desde el fondo para adelante, tirando el resto de agua que pueda sobrar hacia el Este en la calle. Y como protección hay muchas cosas, una es colocar clavos de hierro en puertas y ventanas. Espero que les sirva.

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  2. Otra aclaración más que sirve para el caso. Las influencias errantes son fuerzas libres, que no forman parte de algun ser, aunque pudieron (o no) formar parte alguna vez, las hay de muchos tipos, las de los muertos es solo un caso.
    ¿Cuál es el problema con estas fuerzas?, el problema es que necesitan de energía vital para subcistir, de hecho de alguna manera deben hacerlo, y el hombre es una fuente muy interesante para ello.
    ¿Porqué son perjudiciales?. Debido a que la energía vital se acumula en la forma sutil del individuo para animar el cuerpo, y que esta forma afecta al organismo a través de la sangre como del sistema nervioso, y las influencias errantes al adherirse provocan obseciones por el sistema nervioso y fatiga por el sistema sanguíneo, entre otras cosas. Además impulsan al individuo a hacer o pensar cosas que él no haría o pensaría jamás, a tal punto de empezar a creer que un cambio natural comenzó en él y que ya no es el mismo que antes. Diré que la mayoría de las personas son afectadas y conducidas por un curso de la existencia que no le pertenece, de allí la importancia de las sucesivas limpiezas y protecciones que los pueblos tradicionales siempre han llevado a cabo, sean psíquicas (mágicas) o espirituales.
    Luego hay un problema mayor, y es que pueden (y de hecho lo son) utilizarce por seres humanos o psíquicos (genios), y eso complica más aún las cosas. Pero esto es otra historia. Creo que todo esto es necesario decirlo, especialmente en su faceta de utilidad practica, porque si bien Guénon nos ha hablado bastante de las infleuncias errantes nunca ha dicho como lidiar con ellas, salvo algo breve sobre el uso de las puntas, entonces creí necesario dar alguna ayuda práctica al respecto.

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  3. Muy interesante tus aportaciones geomante. No conozco mucho sobre la naturaleza de la magia dado que mi aproximación a ella es sobretodo teórica, pero las recomendaciones que das para evitar ser afectados por las influencias errantes están muy interesantes! Parece ser que tú si la practicas, por lo detallado de las recomendaciones! Siempre tengo muy presente las advertencias de Guenon sobre la peligrosidad de la magia cuando se abusa de ella. En estos temas mágico-espirituales él es quien mejor ha esclarecido todo el enrollo que se ha formado sobre el particular! Es cierto que Guenon nunca se ocupó extensamente sobre la magia (ciencia tradicional secundaria), dado que su obra se enfoca más en los principios metafísicos, lo que no significa que cada quién no pueda incursionar en sus misterios en busca de lo que necesite..

    Sobre la manipulación que tanto personas humanas como entidades psíquicas (genios, duendes) pueden hacer de estas influencias errantes, es cierto que esa es otra historia que, dicho sea de paso, me resulta sumamente atractiva. Ahí entrarían a tallar el papel de los nigromantes y de los actores contra-iniciáticos que hacen uso de estas influencias errantes (se dice que Gurdjieff manipulaba muy bien estas influencias) para hacer el “mal”, es decir, instaurar el caos y el desorden. Leeré tu blog que veo que conoces la obra de Rene Guenon.Saludos

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  4. Gracias Blake. Y si, practico magia.
    Respecto a Gurjieff, ¡vaya que las manejaba! hay una historia sobre como debilitó a una persona quitándole parte de la energía vital de su sangre, impidiendo la entrada de oxígeno. Lástima que nadie acabó con la vida de Gurjieff rápido, deberían haberle metido un tiro.
    La manipulación de las influencias errantes entraña su peligro, pero pueden usarse para mucho bien. De hecho, el culto a los ancestros, mágicamente hablando, es la primer línea de defensa de un mago.
    Espero que te haya gustado mi blog, deberé dedicarle más tiempo, ¡es que escribo muy poco!
    Saludos.

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  5. Lo que dices sobre el culto a los ancestros como primera línea de defensa de un mago me parece muy interesante. ¿Podrías explayarte un poco más, para comprender exactamente a qué te refieres? Siempre me ha atraído esa doctrina del culto de los ancestros que han practicado mayormente las tradiciones shamánicas (shintoísmo, negro-africanas, amerindios, pieles rojas, etc.) Lo que entiendo por ella es que de alguna manera gracias a una supuesta memoria ancestral ligada a nuestro subconsciente nuestros ancestros se actualizarían constantemente en nosotros, de ahí que se suela decir que nos acompañan en todo momento... una especie de metempsicosis psicogenética como lo señalo en el artículo.

    Hace unos años fui donde una gitana que materializaba huesos, picos de pájaro y carnosidades rojas con formas extrañas e hilos negros amarrados (alguna vez vi la forma de un demonio con cola). Estoy casi seguro que no se trataba de un caso de prestidigitación. Mi conclusión fue que al pasarme el huevo éste absorbía “larvas psíquicas” pero que no necesariamente me pertenecían individualmente sino que podían provenir de mi memoria ancestral-colectiva. ¿Tal vez el culto a los ancestros es una manera de purificar o proteger la ascendencia antepasada o matriz psicogenética en la que hemos nacido?

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  6. yes yes yes, todo eso en parte. Es un tema muy complejo. Concretamente, nosotros somos, en cuanto a lo psíquico, un compuesto de caracteres heredados. Una persona muere, parte de ella queda adosada al cuerpo, destinada a morir lentamente, esta parte puede heredarse, para formar el caracter de otra persona, que esté naciendo e inclusive que ya halla nacido, sea o no pariente. Lo que sucede es que generalmente la mayoría de nuestro caracter es de nuestros ancestros. Pero hay una buena parte que no, entonces entre la parte que nos configura y la parte que está en el mundo psíquico (o junto al cuerpo si todavía no fue al hades), hay una relación que puede ser explotada. De vuelta te digo que es muy complejo, faltan las palabras para explicarlo detalladamente.

    "¿Tal vez el culto a los ancestros es una manera de purificar o proteger la ascendencia antepasada o matriz psicogenética en la que hemos nacido?"

    Hay un culto que es una cuestión social, y se queda allí, y hay otro que es una forma de manipular con más seguridad a las influencias errantes, esto pertenece a la magia, y es más seguro porque prefiero a mi tatarabuelo que a alguien que no tiene relación conmigo, digo, es más seguro. Después de todo nadie te va a querer y proteger más que la familia, esto siempre desde las influencias errantes. También está el ángel de la guarda etc.
    Otra vez, el asunto es muy complejo.

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  7. Ciertamente muy complejo! interesante lo de los caracteres que heredamos de nuestros ancestros (la mayoría) y los que heredamos del ambiente por decirlo de alguna manera. Quizá aprender a identificar o discernir entre los caracteres de nuestros ancestros y los del ambiente...

    Lo que entiendo entonces es que la línea ancestral, valga decir los abuelos, representan una figura de protección en la que podemos apoyarnos y confiar para emprender la manipulación de influencias errantes, como un ángel de la guarda.

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  8. Bueno, has unido parte de mi último párrafo dándole un sentido, y si, visto de esta manera es así.
    Los ancestros se extienden indefinidamente, no hay final para esta línea. En la magia son exactamente influencias errantes. No me acuerdo quien en la hodisea o no sé cual, había traído a la sombra de su madre para preguntarle cosas. Un claro ejemplo de necromancia.

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  9. Me olvidé, no se puede discernir la proveniencia del compuesto psíquico que tenemos, es imposible, los elementos pueden ser inclusive de seres no humanos, se extienden indefinidamente y tampoco es necesario.

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